Lunes, 14 de septiembre de 2026
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La cirugía bariátrica como llave para la fertilidad: lo que reveló un nuevo estudio

Una investigación comparó mujeres operadas con otras que no pasaron por el quirófano y encontró mejoras notables en los ciclos menstruales, las hormonas y el síndrome de ovario poliquístico. Los detalles de un hallazgo que reabre el debate sobre cómo abordar la obesidad en la edad reproductiva.

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Jimena CruzSociedad y salud · 14 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

En un consultorio de fertilidad del conurbano bonaerense, Lucía tenía treinta y dos años y había dejado de menstruar hacía casi un año. Después de años de dietas que no funcionaban, una médica le sugirió algo que ella nunca había asociado con su dificultad para quedar embarazada: la cirugía bariátrica. Lo que parecía una decisión exclusivamente vinculada a bajar de peso terminó abriendo una puerta inesperada hacia la maternidad. Esa historia, que se repite en muchas mujeres con obesidad, ahora tiene respaldo científico: un estudio publicado el 7 de septiembre en la revista Obesity Surgery demostró que la cirugía para reducir el peso corporal mejora de manera significativa la fertilidad femenina, y no como un efecto secundario, sino como una consecuencia directa y profunda de los cambios hormonales que provoca la pérdida de peso.

La investigación, realizada por la Universidad de Surrey, en el Reino Unido, comparó a 84 mujeres con obesidad que se sometieron a cirugía bariátrica con otras 18 que no lo hicieron. Las pacientes operadas perdieron en promedio más de 30 kilogramos, y esa transformación física trajo aparejados cambios en la salud reproductiva que las investigadoras calificaron como notables. Los ciclos menstruales, que en muchos casos eran irregulares o directamente estaban ausentes, comenzaron a regularizarse. Los niveles hormonales, alterados por el exceso de peso, se estabilizaron. Y lo más llamativo: nueve de cada diez mujeres que padecían síndrome de ovario poliquístico dejaron de presentar esa condición dos años después de la intervención.

Una herramienta que va más allá de la balanza

La voz más clara del estudio es la de Kathryn Hart, profesora asociada de nutrición y dietética en la Universidad de Surrey y una de las investigadoras principales. Hart lo dijo con una frase que condensa el espíritu del hallazgo: los niveles hormonales desregulados, las reglas irregulares y condiciones como los ovarios poliquísticos se ven afectados por la obesidad, de modo que al reducir ese factor, lo que hemos visto es que puede conducir a mejoras sin necesidad de medicación. En números concretos, 17 de las mujeres operadas tuvieron embarazos saludables después de la intervención, lo que refuerza la hipótesis de que la balanza y la fertilidad están más conectadas de lo que se pensaba.

Hart fue más allá y planteó que estos resultados deberían llevar a los médicos a considerar la cirugía bariátrica como una vía válida para tratar tanto las irregularidades menstruales como los problemas de fertilidad, y no únicamente como un recurso para bajar de peso. Es un cambio de mirada que pone a la obesidad en el centro del problema reproductivo, en lugar de tratarla como un dato menor del historial clínico de la paciente.

Los hallazgos, punto por punto

  • Más de 30 kilogramos perdidos en promedio por las mujeres operadas.
  • Ciclos menstruales que se regularizaron tras la cirugía.
  • Niveles hormonales estabilizados sin necesidad de medicación adicional.
  • Nueve de cada diez mujeres con síndrome de ovario poliquístico dejaron de presentar la condición a los dos años.
  • Diecisiete mujeres operadas tuvieron embarazos saludables posteriores a la intervención.

Como ocurre con cualquier estudio que mueve el piso de las prácticas médicas, este tiene límites que los propios autores reconocen: la muestra es pequeña y el grupo de comparación, de apenas 18 mujeres, es reducido. Por eso, antes de modificar guías clínicas, los especialistas suelen pedir investigaciones más amplias, con seguimiento prolongado y poblaciones diversas. Aun así, los datos son lo suficientemente sólidos como para abrir una discusión que en la Argentina todavía se da más en los consultorios de fertilidad que en las sociedades científicas: cómo abordar de manera integral la obesidad en mujeres en edad reproductiva, sin fragmentar el tratamiento en compartimentos estancos.

Para quienes quieran profundizar o iniciar un camino de consulta, el primer paso siempre es hablar con el equipo de ginecología y, si hay obesidad diagnosticada, pedir una derivación a un servicio de nutrición o a un equipo interdisciplinario de obesidad. En los hospitales públicos de la Ciudad de Buenos Aires y de la provincia de Buenos Aires funcionan programas específicos para evaluar la indicación de cirugía bariátrica, generalmente con turnos que se solicitan de lunes a viernes de 8 a 14 horas a través de la página web del hospital o por derivación del centro de salud. En el resto del país, las direcciones de hospitales zonales y los centros de atención primaria pueden orientar sobre dónde empezar.

Yo soy Jimena Cruz, de Sociedad y salud, y me quedo pensando en Lucía y en las miles de mujeres cuya infertilidad puede tener una causa que, hasta ahora, no siempre se trataba con la profundidad que merece. La ciencia empieza a decirnos que bajar de peso no es solo una cuestión de salud metabólica: para muchas, puede ser el primer paso hacia un embarazo que creían imposible.

JC
Jimena CruzSociedad y salud

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