Franco, el bielsista de Cruz Alta que volvió para hacer ruido en Mendoza
A los 57 años, después de casi una década en el ascenso y el exterior, Darío Franco regresó a primera con Gimnasia de Mendoza, lidera el Grupo A del Clausura y ya le empató a Boca en el descuento y goleó a Independiente en Avellaneda.

Lo de Gimnasia de Mendoza no es casualidad ni un arranque de suerte. Lo de Gimnasia de Mendoza es un tipo de Cruz Alta, Córdoba, que se pasó casi diez años pateando en el ascenso y en el exterior mientras esperaba la chance de volver. Esa chance llegó, y Darío Franco la está aprovechando con una mano llena de puntos y dos golpes de efecto que todavía resuenan: el 2-2 ante Boca en el descuento y el 3-0 a Independiente en Avellaneda. El equipo manda en el Grupo A del Clausura con 16 unidades.
Yo lo sigo a Franco desde su paso como jugador, cuando era ese volante con llegada que vestía la camiseta de Newell's y que después se calzó la albiceleste de la mano de Coco Basile. Fueron cuatro goles con la selección mayor: uno a Hungría en Rosario en el 91, un cabezazo a Inglaterra en Wembley en el 2-2 por la Copa Sir Stanley Rous, y dos a Brasil que quedaron en el recuerdo de los que los vieron. Después vino el retiro, la decisión de quedarse en el banco y una ruta larga, paciente, con escalas en el ascenso local y afuera.
Diez años de ruta, de Instituto a Ecuador
La última vez que Franco había dirigido en primera fue entre noviembre de 2016 y mayo de 2017, en Aldosivi. De ahí en más, un periplo que él mismo fue armando fecha a fecha: dos pasos por Instituto de Córdoba, una incursión por San Luis de Quillota en Chile, Olmedo en la Serie A de Ecuador en plena pandemia, Gimnasia y Esgrima de Jujuy, Deportivo Binacional en Perú, Almirante Brown y Quilmes. Su trabajo más reciente antes de Mendoza fue Arsenal: de abril a octubre de 2025, 24 partidos con 8 victorias, 4 empates y 12 derrotas, y salida de mutuo acuerdo.
Volvió a la máxima categoría con un equipo que tiene un valor de mercado cercano a los 16 millones de euros, nada mal para un club que pelea desde abajo. Y lo hizo con un sello inconfundible: el de la escuela de Marcelo Bielsa, con pressing alto, ataque con muchos jugadores y solidaridad colectiva cuando se pierde la pelota.
“Trato de incorporar cosas de él, como el pressing en campo rival, el ataque con mucha gente, que el equipo sea solidario y que todos corran cuando la pelota se pierde.”Darío Franco
Tras el empate con Boca, Franco no se escondió. Lo dejó en claro en la conferencia: cree que su equipo superó al rival de principio a fin, y hasta se permitió imaginar un primer tiempo de goleada. Sus gritos desde el banco, aclaró, no son un show: tienen que ver con mantener la concentración del equipo.
Los nombres del arranque
- Agustín Módica: delantero mendocino, goleador del torneo con 8 tantos.
- Esteban Fernández: líder de asistencias, con 3.
- Facundo Lencioni, Luciano Cingolani e Ignacio Sabatini: piezas clave en el mediocampo y el ataque.
- Planta estimada en 16 millones de euros, con mayoría de valores formados en el club.
Este viernes Gimnasia recibe a Defensa y Justicia en Mendoza, y la parada aparece como otra prueba para ver si esto se sostiene o si el vértigo de la punta empieza a apretar. Por lo que mostró Franco en Avellaneda y ante Boca, el tipo no se achica. Al contrario, se le nota la sonrisa cómplice de quien sabe que la oportunidad llegó tarde, pero llegó bien.
Chicana al margen para Defensa: si van a Mendoza pensando en que el líder se cae solo, lleven un paraguas. En Mendoza arriba llueve mucho, y este Franco tiene parapente.
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