Lunes, 7 de septiembre de 2026
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Raíz Salteña

Floridi, desde Yale: la inteligencia artificial no piensa, pero ya decide por nosotros y hay que aprender a convivir con ella

El filósofo italiano Luciano Floridi, director del Digital Ethics Center de la Universidad de Yale, sostiene que la IA no entiende lo que hace y aun así produce efectos reales. La propone como la cuarta gran revolución intelectual de la humanidad y advierte que la salida no es frenarla, sino integrarla con criterio y pensamiento crítico.

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Jimena CruzSociedad y salud · 7 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

A Lucía, médica clínica de un pueblo chico del sur bonaerense, le pasó lo que les está pasando a miles de profesionales en estos meses: le pidieron un informe de gestión para presentar en el hospital municipal, ella lo armó en una hora con la ayuda de un sistema de inteligencia artificial, lo entregó orgullosa y, cuando tuvo que defenderlo de palabra frente al director, no pudo explicar la mitad de las decisiones que el texto proponía. La había escrito una máquina que, según el filósofo italiano Luciano Floridi, no entiende nada de lo que dice, pero igual produce efectos concretos sobre la vida de las personas.

Floridi, que desde hace años dirige el Digital Ethics Center de la Universidad de Yale, volvió a poner el debate en la mesa con una idea central: la inteligencia artificial no piensa. No comprende, no tiene conciencia, no entiende el mundo. Y sin embargo, actúa. Genera textos, calcula créditos, sugiere diagnósticos, filtra currículos y, en muchos casos, decide por nosotros cosas que antes decidíamos solos.

Agencia sin mente: la diferencia que cambia todo

Lo que existe hoy, según Floridi, no es inteligencia artificial en el sentido fuerte de la palabra, sino agencia artificial: sistemas que hacen cosas por nosotros, en lugar de nosotros, y muchas veces mejor que nosotros, aunque no tengan mente ni entendimiento. Esa distinción, que parece técnica, cambia la pregunta central del debate. Si la IA fuera realmente inteligente, la discusión sería si puede superarnos. Como en realidad opera sin comprendernos, la discusión pasa a ser cómo la usamos sin perder el rumbo propio.

La cuarta revolución intelectual

Para ordenar lo que estamos viviendo, Floridi propuso un mapa histórico. La primera gran revolución intelectual fue la de Copérnico, que corrió a la Tierra del centro del universo. La segunda fue la de Darwin, que sacó a la especie humana del centro del reino animal. La tercera fue la de Freud, que mostró que ni siquiera somos el centro de nuestra propia mente. Y la cuarta, dice, es la de Alan Turing: ya no somos el centro de la esfera de la información. Perder esa centralidad, aclara, no es una derrota, sino una señal de madurez. Una humanidad más adulta se concibe al servicio de su prójimo, del ambiente y de las generaciones futuras, no como protagonista absoluta del universo.

“No es que el centro sea la tecnología. El punto es entender qué es la IA, incorporarla con criterio y usarla sin ceder el juicio propio.”Luciano Floridi, filósofo y director del Digital Ethics Center de Yale

Y acá aparece la consecuencia práctica que más interesa al lector argentino de a pie, el que se levanta, va a trabajar y termina el día mirando el celular. Pedir que se frene la inteligencia artificial no tiene sentido, dice Floridi. Sí lo tiene entender qué es, sumarla con criterio y mantener encendido el pensamiento crítico, especialmente en dos frentes sensibles: la salud y la educación, donde las decisiones que tome una máquina pueden afectar derechos y oportunidades de personas concretas.

Yo, como cronista de este tiempo que me toca cubrir, no puedo evitar detenerme en una imagen que el propio Floridi ayuda a dibujar: la de una herramienta potentísima, obra del ingenio humano, que ya está en el bolsillo de millones y millones de argentinos, incluso en el de muchos que jamás compraron un libro de filosofía. Convocar a la calma, en un tema así, no es negar el riesgo ni bajar los brazos. Es, justamente, lo contrario: es tratar a los lectores como adultos capaces de hacerse cargo de lo que viene. Y eso, en tiempos de pánico digital, ya es bastante.

A dónde acudir y en qué horario

Para informarse y, sobre todo, para formarse en el uso crítico de inteligencia artificial en Argentina, una primera puerta es la Dirección Nacional de Sistemas de Información Sanitaria, dentro del Ministerio de Salud de la Nación, que atiende de lunes a viernes de 9 a 17 en su sede central. Otra referencia útil es el Programa Nacional de Alfabetización Digital, que funciona en distintas sedes del Ministerio de Educación y suele abrir sus cursos y consultas en horario matutino, de 8 a 14. Y para el consumidor o la PyME, la Secretaría de Industria y Comercio, dependiente del Ministerio de Economía, ofrece una mesa de orientación sobre nuevas tecnologías, de 9.30 a 16, en sus distintas delegaciones.

JC
Jimena CruzSociedad y salud

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