El turismo receptivo tocó en el primer semestre su mejor marca en un cuarto de siglo, con un perfil de mayor gasto y procedencia lejana
Entre enero y junio ingresaron al país 1.434.001 visitantes de países no limítrofes, un registro que supera al de 2019 y que no se observaba desde hace veinticinco años. El avance se sostiene en la mayor conectividad aérea y en un cambio de composición: menos turistas regionales atraídos por el precio y más viajeros de Europa, Estados Unidos y Asia.

El turismo internacional hacia la Argentina completó en julio una seguidilla de meses con saldo positivo y dejó como saldo más visible un registro que el sector esperaba desde hace un cuarto de siglo. Según datos de la Encuesta de Turismo Internacional difundidos por el INDEC y analizados por el Ieral, en los primeros siete meses de 2026 arribaron al país 3,4 millones de visitantes no residentes, un 8% más que en igual período de 2025. Sólo en julio, la suba interanual fue del 9%.
El dato más elocuente, sin embargo, se concentra en el primer semestre y en los viajeros de países no limítrofes: 1.434.001 personas ingresaron al territorio argentino entre enero y junio, una cifra que supera el pico previo de 2019 y que constituye el mejor registro de la serie, comparable al de los años posteriores a la Convertibilidad, cuando la paridad cambiaria con el dólar funcionaba como imán para el turismo de larga distancia.
Vamos a los números: cómo se lee el cambio de composición
La recuperación no es pareja en todas las vías de ingreso ni en todos los orígenes. De acuerdo con el informe del Ieral, los ingresos por vía aérea subieron 19% interanual en el acumulado enero-julio, mientras que los arribos terrestres cayeron 4%. Esa brecha resume el giro que atravesó el mercado: los vecinos regionales, que históricamente llegaban por tierra aprovechando la diferencia de precios, perdieron protagonismo frente a pasajeros de cabotaje internacional con mayor poder de gasto y estadías más largas.
Marcos Cohen Arazi, investigador del Ieral, atribuyó el fenómeno al tipo de cambio relativamente bajo, que erosionó la ventaja competitiva que el país ofrecía a los turistas de la región: "El tipo de cambio, relativamente bajo, hace que el turismo que venía esencialmente por una ventaja de precios se contraiga", explicó. El desplazamiento hacia viajeros de mayor estadía y mayor gasto promedio se reflejó, según la misma fuente, en el crecimiento de los arribos de europeos, estadounidenses y asiáticos, con estadías que duplican las de los turistas regionales.
En paralelo, la comparación con el promedio nacional aporta otra lectura. En el acumulado de los primeros siete meses, el total de turistas extranjeros creció 8%, dos puntos por encima del avance registrado en el mismo período por el conjunto de los aeropuertos del país, lo que indica que la Argentina capturó una porción algo mayor del flujo regional de largo recorrido.
Conectividad aérea y real debilitado, los motores que mencionan los operadores
“La mayor conectividad aérea internacional, con nuevas rutas y aerolíneas y el incremento de frecuencias, amplió las alternativas para viajar desde Europa, Estados Unidos y otros mercados de larga distancia. El país reúne atributos muy valorados a nivel global, como su diversidad de paisajes, la gastronomía, el enoturismo, las propuestas de naturaleza y aventura.”Paula Cristi, gerenta general de Despegar
Desde la Asociación de Hoteles de Turismo, su presidenta Gabriela Ferucci identificó dos motores concretos del repunte. En primer lugar, la expansión de la oferta de asientos en vuelos internacionales hacia Buenos Aires y otros destinos del interior, que se tradujo en nuevas rutas y frecuencias adicionales. En tercer lugar —y no menos decisivo— la devaluación del real brasileño frente al peso argentino, que abarató los costos para los viajeros de Brasil, el principal mercado emisor de turistas hacia la Argentina y que volvió a traccionar el flujo regional tras varios meses de retroceso.
La conjunción de ambos factores permite explicar por qué el alza de los arribos no se concentró en un único origen: mientras los países limítrofes crecieron a un ritmo menor, los no limítrofes treparon a niveles inéditos desde 1999, con incrementos de dos dígitos en plazas como Estados Unidos, España, Francia, Alemania e Italia, y un repunte incipiente de visitantes asiáticos, particularmente de China, Japón y Corea del Sur.
El espejo: por cada turista extranjero, 2,1 argentinos viajaron afuera
La foto favorable del turismo receptivo convive, no obstante, con un dato que matiza el cuadro. En lo que va de 2026, por cada visitante no residente que ingresó al país, 2,1 residentes argentinos salieron al exterior. La proporción se ubica en niveles similares a los de 2018, aunque todavía por encima del promedio histórico, y constituye una mejora respecto de 2025, cuando la relación llegó a 2,6 turistas argentinos por cada extranjero que llegaba.
El Ieral estimó que, como consecuencia de esa brecha, el déficit de la balanza turística se ubicará en torno a los 5.700 millones de dólares en 2026, una cifra inferior a la del año pasado pero todavía holgada. La entidad señaló que, con el actual ritmo de ingresos por visitantes y un tipo de cambio que sigue encareciendo los viajes al exterior en moneda local, la diferencia entre lo que los argentinos gastan afuera y lo que dejan los extranjeros en el país continuará siendo estructural.
- Ingresos totales de turistas extranjeros entre enero y julio de 2026: 3,4 millones, un 8% más interanual.
- Visitantes de países no limítrofes en el primer semestre: 1.434.001, récord en 25 años.
- Arribos por vía aérea: +19% interanual; por tierra: -4%.
- Brasil se mantiene como principal mercado emisor, impulsado por la devaluación del real.
- Balanza turística 2026: déficit estimado en torno a 5.700 millones de dólares.
- Por cada turista extranjero que ingresó, 2,1 argentinos viajaron al exterior (en 2025 la relación era 2,6).
En síntesis, la Argentina atraviesa una etapa en la que el turismo receptivo muestra su mejor performance en un cuarto de siglo, apoyada en una conectividad aérea en expansión y en un cambio de composición que prioriza al viajero de mayor gasto. La mejora, sin embargo, no alcanza para revertir el déficit crónico de la balanza turística, un indicador que seguirá dependiendo de cuánto se acorte la brecha entre los argentinos que viajan afuera y los extranjeros que eligen pasar al menos una noche en el país.
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