El comprobante que guardó una abuela y la salsa que hoy viaja de Centenario a todo el país
Un papel de 1981 con el sello del Banco Provincia del Neuquén guardaba los secretos de una receta italiana de cuatro generaciones. Hoy, la familia Martarelli-Pieroni produce 1.500 botellas por temporada con tomate San Marzano y sin conservantes.

En Centenario, una localidad neuquina del Alto Valle, Juanma recorre una mañana la casa de su abuela Julia, cerrada desde 2006. Entre cajas de fotos y papeles viejos aparece un comprobante de Gas del Estado con sello del Banco Provincia del Neuquén, fechado en 1981. Al darle vuelta, descubre que Julia había anotado en el reverso los detalles de la temporada de salsa: cajones de tomates, botellas rotas, botellas limpias, botellas sanas. Un registro preciso que sobrevivió cuatro décadas sin que nadie lo buscara.
El hallazgo fue el empujón para que Juanma y su hermano ieran transformar la tradición familiar en un proyecto productivo. El comprobante, que hasta entonces parecía un simple recibo de un servicio que ya no existe, terminó siendo la prueba de que aquella receta podía sostenerse en el tiempo y, sobre todo, convertirse en algo más que el contenido de la despensa de cada verano.
Cuatro generaciones de una costumbre que no se guardaba en ninguna valija
Argentina Martarelli y Pompeyo Pieroni habían llegado desde Ancona, Italia, a principios del siglo XX y se instalaron en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén. Entre lo poco que trajeron consigo no figuraba una receta escrita: estaba la costumbre de cocinar grandes ollas de salsa de tomate cada enero, una práctica que luego heredaron sus cinco hijos y, entre ellos, Julia.
De Julia la tradición pasó a su hija Cristina, y de Cristina a sus hijos. Cada enero las mujeres de la familia se reunían desde las siete de la mañana. Cada una sabía qué tarea le tocaba: seleccionar los tomates uno por uno, encender el fuego, revolver las ollas con cucharones enormes. Si alguien llegaba tarde, decía Cristina con humor, sabía que recién podía sumarse al domingo siguiente.
De la sala municipal a las góndolas: cómo se capacitaron
Antes de vender la primera botella, Juanma y su familia se capacitaron en elaboración de conservas y seguridad alimentaria. Las primeras prácticas las hicieron en la sala municipal La Celina de Centenario, un espacio pensado para acompañar a emprendedores locales. "Fue como encontrar un tesoro", resume Juanma al recordar el momento en que apareció el papel.
El primer lote de Mister Tomato fue chico: entre 30 y 50 botellas. Se quedaron sin tomates antes de terminar la temporada y entendieron que producir para vender exige otra lógica: más organización, más materia prima y un cálculo distinto de tiempos y costos. El verano siguiente llegaron mejor parados: trituraron más de 15.000 tomates y embotellaron alrededor de 1.500 unidades, con un lote final elaborado en mayo que ya se agotó por completo.
La receta de siempre, con un solo cambio
La base se mantiene tal como la escribían las mujeres de la familia: tomate triturado y albahaca, sin azúcar, sin sal agregada y sin ningún tipo de conservantes ni aditivos. Para la variedad elegida trabajan con tomate San Marzano de productores locales, una decisión que cambió la consistencia final pero no el espíritu de la receta original.
- Origen: receta italiana de Ancona, traída por Argentina Martarelli y Pompeyo Pieroni a principios del siglo XX.
- Registro histórico: comprobante de Gas del Estado de 1981, con anotaciones de producción en el reverso.
- Producción actual: alrededor de 1.500 botellas por temporada, con más de 15.000 tomates procesados.
- Ingredientes: tomate San Marzano triturado y albahaca, sin azúcar, sin sal agregada y sin conservantes ni aditivos.
- Comercialización: ventas en ferias y comercios de la región, con pedidos que ya llegan desde distintos puntos del país.
A quien quiera probar Mister Tomato, la familia recomienda acercarse a las ferias y comercios locales de Centenario y Neuquén donde se consigue la producción de la temporada. También se puede escribir por redes sociales para reservar botellas antes de que se agoten, como viene ocurriendo desde hace varios meses. La atención al público se concentra los sábados de 9 a 14 en el stand de la familia y por mensaje directo durante el resto de la semana.
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