El cansancio que sigue al entrenamiento: por qué aparece, qué lo explica y cómo acortar la resaca muscular
Una especialista en rendimiento deportivo de la Universidad de Nottingham Trent describe los tres procesos simultáneos que provocan la fatiga después del ejercicio y las estrategias concretas para recuperarse antes y con menos molestias. Una guía para entender el cuerpo después de la rutina.

Esa sensación de piernas pesadas y de menor energía que aparece una hora después de entrenar tiene una explicación mucho más amplia que el simple cansancio del músculo. De acuerdo con Athalie Redwood-Brown, profesora de análisis del rendimiento deportivo en la Universidad de Nottingham Trent, la fatiga que sigue al ejercicio es la sumatoria de al menos tres procesos que ocurren en paralelo: cambios dentro del propio tejido muscular, alteraciones en el sistema nervioso y variaciones en las reservas de energía disponibles. Entender esos tres frentes, según la investigadora, resulta clave para diseñar una recuperación que no se quede en el viejo y a veces insuficiente consejo de "tomar agua y descansar".
Los tres frentes del agotamiento post entrenamiento
Dentro del músculo, el movimiento depende de partículas con carga eléctrica que activan la contracción. El ejercicio altera ese equilibrio iónico, lo que reduce la capacidad del tejido para responder con la misma eficacia. De ahí la clásica sensación de que los músculos "quedaron vacíos" después de una rutina intensa.
A eso se suma la llamada fatiga central. El cerebro y la médula espinal son los encargados de enviar las señales que ordenan la contracción muscular y, ante esfuerzos elevados, esa activación puede caer de manera transitoria. El problema, en esos casos, no está solamente en el músculo sino en la dificultad temporal para reclutarlo con la misma intensidad.
El combustible también juega su partido. Los músculos usan carbohidratos almacenados como fuente de energía y, después de una sesión prolongada, esas reservas bajan. La transpiración, mientras tanto, genera pérdida de agua y electrolitos como el sodio, que son claves para el funcionamiento normal de músculos y nervios. Si esa pérdida no se repone, el rendimiento empeora y el esfuerzo se percibe como más difícil.
Fatiga y DOMS no son lo mismo
Redwood-Brown también distinguió esta fatiga general del dolor muscular de aparición tardía, conocido como DOMS por sus siglas en inglés. Ese malestar específico suele aparecer después de movimientos poco habituales o al retomar la actividad tras un período de inactividad, y se asocia en particular con el trabajo excéntrico, es decir, cuando el músculo genera fuerza mientras se alarga, como al bajar lentamente una pesa. La especialista aclaró que la fatiga post entrenamiento no distingue niveles: un corredor con experiencia que hace por primera vez una sesión intensa de fuerza puede quedar tan resentido como un principiante. La diferencia, en todo caso, es que el organismo entrenado tiende a tolerar y reparar mejor ese daño con el correr de las semanas.
- Reponer líquidos y electrolitos dentro de la primera hora posterior al entrenamiento, especialmente sodio, para restaurar el medio interno del músculo.
- Priorizar carbohidratos en las horas siguientes para reconstruir las reservas de glucógeno que el cuerpo acaba de gastar.
- Trabajar la movilidad y el movimiento suave al día siguiente, en lugar de quedarse quieto, para ayudar al músculo a recuperar su rango normal.
- Respetar el sueño, ya que durante el descanso profundo se concentran buena parte de los procesos hormonales que reparan el tejido dañado.
- Distinguir entre fatiga inmediata y DOMS: si el dolor aparece al día siguiente y se intensifica, conviene bajar la carga antes que forzar la vuelta a la rutina.
Como periodista y como alguien que más de una vez terminó una sesión sintiendo que las piernas no le respondían, me quedo con una idea central de la investigadora: la fatiga no es un enemigo a eliminar, sino una señal que el cuerpo envía cuando se le pidió más de lo habitual. La clave está en leer esa señal, darle al organismo lo que necesita para repararse y entender que la recuperación no empieza cuando termina el entrenamiento, sino en el mismo momento en que uno deja de mover los pesas, las piernas o la bicicleta.
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