Dos frutas, un mismo objetivo: cómo el kiwi y la ciruela pasa pelean desde trincheras distintas contra el estreñimiento
La evidencia científica las pone en el centro de la escena cuando se busca regular el tránsito intestinal sin recurrir de entrada a laxantes. Conocer sus mecanismos ayuda a elegir mejor.

A María Inés le decían, cada vez que se sentaba a charlar en la cocina de su casa en el paraje Las Tunas, que el problema era la edad. Tenía 52 años, vivía en una zona rural de la provincia de Buenos Aires y llevaba meses lidiando con una molestia que no contaba a nadie: iba al baño cada tres o cuatro días, con esfuerzo, y terminaba la jornada agotada. Probó de todo lo que le recomendaban en el almacén del pueblo, hasta que una gastroenteróloga le explicó que antes de pensar en medicamentos había dos aliados de la naturaleza con evidencia clínica seria: el kiwi y la ciruela pasa. A partir de ahí, y con paciencia, empezó a recuperar la regularidad. Lo de María Inés no es un caso aislado: el estreñimiento es uno de los motivos de consulta más frecuentes en gastroenterología, y las recomendaciones iniciales pasan por modificar la alimentación, aumentar la ingesta de líquidos e incorporar fibra de forma gradual.
En ese escenario, dos frutas concentran buena parte de la atención de los especialistas: el kiwi y la ciruela pasa. La Organización Mundial de Gastroenterología sitúa a la fibra y a la hidratación como pilares del abordaje dietario, y ambas opciones responden a ese perfil, aunque por caminos diferentes. Los profesionales coinciden en que la elección depende de cada organismo y advierten que ningún alimento resuelve el problema por sí solo.
El kiwi: fibra que retiene agua
El kiwi aporta fibra soluble e insoluble y tiene la particularidad de retener agua en el intestino delgado, lo que favorece deposiciones más blandas. Un ensayo multicéntrico revisado por el American College of Gastroenterology encontró que el consumo de dos kiwis verdes por día se asoció con un aumento de al menos 1,5 evacuaciones espontáneas completas por semana en personas con estreñimiento funcional o con síndrome de intestino irritable con predominio de constipación. El mismo análisis registró mejoras en la consistencia de las heces y en el esfuerzo durante la evacuación.
La ciruela pasa: sorbitol y volumen
La ciruela pasa opera por una vía distinta. Además de fibra y pectina, contiene sorbitol, un alcohol de azúcar que el intestino delgado absorbe de manera incompleta. Ese proceso atrae agua hacia la luz intestinal, lo que ablanda las heces y facilita su paso. Una revisión publicada en la base de datos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos identificó además compuestos fenólicos en la ciruela pasa como factores que contribuyen a su efecto laxante. Su acción parece apoyarse más en el incremento del volumen del bolo fecal que en una aceleración del tránsito intestinal total.
¿Cuál conviene elegir?
Estudios comparativos que incluyeron ambas frutas, junto con psyllium, registraron mejoras similares en la frecuencia de evacuaciones espontáneas completas en personas con estreñimiento crónico. No surge de esa evidencia un ganador indiscutido. La diferencia práctica pasa por la tolerancia: el kiwi tiende a generar menos distensión y molestias digestivas, mientras que la ciruela pasa mantiene ventaja cuando el problema principal son las heces duras.
- Kiwi verde: dos unidades por día, con piel o sin piel según tolerancia, incorporadas de manera gradual.
- Ciruela pasa: entre cuatro y seis unidades diarias, remojadas o cocidas si hay sensibilidad digestiva.
- Aumentar la ingesta de agua a lo largo de la jornada, ya que sin hidratación la fibra puede empeorar el cuadro.
- Evitar pasar de golpe de una dieta pobre en fibra a una rica, para reducir gases y distensión.
- Consultar al médico si el estreñimiento se prolonga más de tres semanas, si aparece sangre o si hay dolor abdominal intenso.
A la hora de probar estas frutas, lo más razonable es hacerlo con calma: la incorporación gradual es la recomendación que repiten los especialistas en todos los casos, porque el intestino necesita tiempo para adaptarse a un mayor volumen de fibra. Quienes quieran asesoramiento personalizado pueden concurrir a los servicios de gastroenterología de los hospitales públicos, donde la atención es gratuita y se brinda de lunes a viernes, en general de 8 a 14, o a los consultorios externos de gastroenterología de obras sociales y prepagas, solicitando turno con el especialista en aparato digestivo.
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