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Miércoles, 4 de noviembre de 2026
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Raíz Salteña

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Diez minutos en el borde del espacio: qué implica subirse a una cápsula suborbital

La New Shepard de Blue Origin lleva a seis pasajeros a más de 100 kilómetros de altura. Cómo es la preparación, qué se ve desde la cápsula y en qué se diferencia de una órbita.

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Romina ZerpaTurismo · · 2 min de lectura
Diez minutos en el borde del espacio: qué implica subirse a una cápsula suborbital

Desde hace poco, viajar al espacio dejó de ser una idea de película y pasó a ser una opción concreta, aunque costosa y reservada a quienes tienen los medios y la decisión de intentarlo. La cápsula New Shepard, operada por Blue Origin desde 2021, transporta hasta seis pasajeros por vuelo en una experiencia que dura poco más de diez minutos.

Tres días de preparación, sin exigencias físicas

Los pasajeros llegan al Launch Site One, en las montañas de Guadalupe, cerca de Van Horn, Texas, tres días antes del lanzamiento. Se alojan en la llamada Villa de Astronautas, donde reciben instrucciones sobre cómo moverse en ingravidez, cómo usar los sistemas de seguridad y qué esperar en cada etapa del vuelo. El entrenamiento no es físico sino operativo, y no se exige una aptitud física especial: la preparación es, sobre todo, procedimental.

Qué ocurre durante el vuelo

  • Duración total: 10 minutos y 17 segundos.
  • Velocidad: la cápsula asciende a más de tres veces la velocidad del sonido.
  • Límite del espacio: cruza la línea de Kármán, fijada a 100 kilómetros de altitud.
  • Altura alcanzada en la misión NS-38: 107 kilómetros.
  • Gravedad cero: tres minutos para desabrocharse e intentar flotar.

Una vez en la altura máxima, la mayoría de los tripulantes prefiere usar esos tres minutos para mirar por las ventanillas panorámicas, pensadas para maximizar la vista durante el ascenso. Según la información disponible, a partir de los 40 kilómetros ya se distinguen el espacio negro, la atmósfera azul y la curvatura terrestre. No se ve el planeta entero, porque para eso habría que alejarse bastante más. Quienes lo vivieron describen colores intensos que, según ellos, cuesta reproducir en imágenes.

Conviene aclarar que el viaje no pone a los pasajeros en órbita. Orbitar exige velocidades y energía muy superiores, además de misiones de mayor duración. El New Shepard sube y baja en trayectoria suborbital, lo que lo vuelve técnicamente más accesible, pero también acota la experiencia a esos pocos minutos en el límite del espacio.

El punto de partida, entonces, es claro: se trata de una experiencia breve, intensa y de alto costo, cuyo valor depende de cuánto se quiera vivir esos minutos de ingravidez y de vista hacia la Tierra. La ingravidez, además, también puede experimentarse en vuelos parabólicos en la Tierra.

RZ
Romina ZerpaTurismo

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