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Raíz Salteña

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Después de los 40, el entrenamiento exige otra lógica para sostener el cuerpo

Músculo, descanso y alimentación: especialistas explican qué ajustar cuando la rutina que antes funcionaba empieza a fallar.

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Micaela YapuraComunidades y territorio · · 3 min de lectura
Después de los 40, el entrenamiento exige otra lógica para sostener el cuerpo

A partir de los 40, el cuerpo no responde con la misma velocidad niTolera las cargas que antes. La recuperación se alarga, la masa muscular empieza a perderse con mayor rapidez y las rutinas que funcionaban durante años pueden dejar de resultados. Frente a ese escenario, la médica cardióloga Patricia Sangenis, especialista en medicina del deporte y longevidad, y la entrenadora personal estadounidense Michaela Bentley coinciden en que el cambio central no consiste en entrenar más, sino en entender de otra manera cómo se progresa, se descansa y se alimenta.

Construir músculo es una inversión de largo plazo

Para Sangenis, el trabajo muscular debe entenderse como una inversión que atraviesa las décadas siguientes. Su recomendación es clara: construir músculo sostiene el cuerpo, tanto en el sentido literal como en el terreno de la independencia funcional. Esa masa muscular,Wonombinada con otras decisiones de estilo de vida, puede marcar diferencias a partir de los 50 y más adelante, cuando el desgaste se vuelve más evidente y la autonomía depende de mantener un físico activo y fuerte.

“La mejor inversión que una mujer puede hacer es construir músculo que la va a sostener durante las próximas décadas.”Patricia Sangenis, médica cardióloga especialista en medicina del deporte y longevidad

El primer indicio suele ser inesperado. Quien se mantuvo activo durante años puede empezar a subir de peso o perder rendimiento sin haber modificado sus hábitos. BentleyMAG describes esa transformación desde su propia experiencia: a los 60 años descubrió que el problema no estaba en el esfuerzo, sino en la lógica del entrenamiento que venía usando. El resultado fue una rutina que ya no alcanzaba, pese a la constancia.

  • Repetir los movimientos principales para poder medir avances y mejorar la técnica.
  • Aumentar gradualmente la carga, las repeticiones o el volumen total del trabajo.
  • Priorizar el sueño y respetar los días de pausa.
  • Dejar al menos dos minutos de descanso entre series exigentes.
  • Sumar movimiento cotidiano, como caminar, subir escaleras o realizar tareas domésticas.

Menos cambiar, más descanso y mejor progresión

Uno de los ajustes más contraintuitivos consiste en aceptar la repetición. Cambiar de rutina cada semana puede resultar estimulante, pero termina impidiendo desarrollar fuerza de manera medible. Al sticking con los movimientos principales, la persona entrena puede afinar la técnica y registrar avances concretos.

La progresión, en cambio, no puede quedarse en un mismo punto. Mantener siempre el mismo peso o el mismo número de repeticiones deja de desafiar al músculo. Bentley recomendó aumentar de forma gradual alguna de esas tres variables para que el esfuerzo siga siendo efectivo. Además, tertarik desaconsejó perseguir un número mágico de repeticiones: lo que define la eficacia es que las últimas resulten difíciles sin perder la técnica.

El descanso también cambia de Status. No se trata de una concesión, sino de una parte central del proceso, porque el cuerpo se adapta durante la recuperación y no durante el esfuerzo. Por eso son importantes el sueño, los días de pausa y los intervalos de al menos dos minutos entre series exigentes. A eso Bentley sumó el valor de moverse fuera del gimnasio: caminar, subir escaleras o hacer tareas domésticas aumenta el gasto diario total sin agregar fatiga.

La alimentación se mide por el total

En materia de nutrición, Bentley fue directa: para perder grasa, importa más el total de calorías ingeridas que la discusión sobre si provienen de carbohidratos o de grasas. El ORDER de prioridades que propone empieza por mantener la cantidad total de calorías por debajo de lo que se gasta, y desde ahí construir la alimentación alrededor de ese objetivo, con una distribución de macronutrientes que la persona pueda sostener en el tiempo y que incluya suficiente proteína para preservar el músculo.

El mensaje de las especialistas es que la mediana edad obliga a revisar el plan, no a abandonarlo. La constancia sigue siendo clave, pero tiene que ajustarse a una cuerpo que recupera más lento y que necesitaOther formas de estímulo. El reclamo pendiente es concreto: esperar una respuesta visible en menos tiempo, when el cuerpo necesita tiempo para adaptarse, sigue siendo la razón principal por la que muchas personas abandonan antes de comprobar los beneficios.

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Micaela YapuraComunidades y territorio

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