Desayunar antes de pisar el aula: por qué los especialistas recomiendan no saltearse esa comida y cómo resolverla cuando el reloj aprieta
Una revisión de investigaciones encontró una asociación entre omitir el desayuno y un menor rendimiento escolar en chicos y adolescentes. Una dietista de Cleveland Clinic Children’s propone preparaciones simples con proteínas y fibra, pensadas para armarse la noche anterior y terminar con la costumbre de salir de casa con el estómago vacío.

Micaela tiene nueve años y vive en un barrio abierto de las afueras de La Plata. Cada mañana se calza la mochila casi sin hablar, se ata las zapatillas en la puerta y sale corriendo para alcanzar el colectivo de las 7.10. En la cocina quedan, casi siempre intactos, los restos de una taza de leche y dos tostadas que su madre, Mariela, dejó preparadas sobre la mesa a las seis y media. “Le digo que coma algo, pero me contesta que no le da tiempo, que si se queda un minuto más se pierde el bondi”, cuenta Mariela, mientras ordena los platos que nadie tocó. La escena se repite, con distintos matices, en miles de hogares argentinos cuando arrancan las clases, y es la que vuelve a poner al desayuno en el centro de la discusión pediátrica.
Una revisión sistemática que reunió 45 estudios y un análisis posterior de 24 investigaciones observacionales encontraron una asociación entre saltearse el desayuno y un menor rendimiento escolar en chicos y adolescentes, ya sea por peor atención, memoria más frágil o calificaciones más bajas. Los trabajos no demuestran una relación causal: omitir esa comida puede ser un indicador de rutinas más complejas, en las que también pesan el descanso, la situación económica del hogar y la alimentación general.
Por qué el cuerpo lo nota apenas suena el timbre
La dietista Jennifer Hyland, de Cleveland Clinic Children’s, lo explica con una imagen bien concreta: después del ayuno nocturno, el organismo arranca con el tanque bajo. “Pueden aparecer cansancio, menor claridad para pensar y lentitud física”, advierte. Por eso la primera comida del día se vuelve una aliada de las primeras horas de actividad, sobre todo cuando un chico tiene que entender una explicación, copiar en el cuaderno o resolver una cuenta antes del recreo.
La fórmula que sostienen los especialistas
Para armar esa comida, Hyland recomienda juntar dos aliados: proteínas y fibra, una combinación que ayuda a mantener la saciedad durante más tiempo. La lista de opciones es flexible y se adapta a la edad y a los gustos de cada familia: un huevo con una tostada integral; un cereal integral servido con leche y fruta; o un pote de yogur griego mezclado con granola con poco azúcar. La especialista pide reducir los productos con mucho azúcar porque generan un pico de energía breve seguido de un bajón que vuelve a abrir el hambre.
- Preparar la noche anterior: lavar la fruta, dejar medidas de avena o granola en recipientes y tener los huevos ya hervidos en la heladera.
- Congelar sándwiches de huevo para calentar a la mañana, una estrategia sugerida por Cleveland Clinic.
- Apuntar a la dupla proteína más fibra en cada preparación, variando entre huevos, yogur griego, tostadas integrales, frutas y cereales integrales.
- Evitar las opciones muy azucaradas, que producen hambre y cansancio al poco rato.
- Adecuar las porciones a la edad y al apetito real de cada chico, sin aplicar cantidades únicas.
“Después del ayuno nocturno pueden aparecer cansancio, menor claridad para pensar y lentitud física. Desayunar aporta energía para afrontar las primeras horas de actividad.”Jennifer Hyland, dietista de Cleveland Clinic Children’s
La evidencia todavía no define un desayuno ideal ni permite asegurar beneficios sostenidos de los programas escolares que buscan garantizar esa comida, pero sí acumuló suficientes señales como para que pediatras y nutricionistas insistan con el mensaje. En la práctica, lo que recomiendan los especialistas es bajar el autoexigencia: mejor una preparación simple y repetida que la búsqueda de un menú perfecto que termine por no concretarse.
A dónde acudir y en qué horario
Para familias que quieran revisar la alimentación de sus hijos, una primera consulta con el pediatra de cabecera permite descartar déficits nutricionales y ajustar porciones según la edad. En centros de salud públicos y en hospitales pediátricos funcionan servicios de nutrición que atienden, en general, de lunes a viernes entre las 8 y las 14, con turnos programados. También las sociedades de pediatría y de nutrición de la Argentina ofrecen materiales y orientación en sus páginas oficiales para acompañar el hábito de desayunar todos los días, incluso en esas mañanas en las que el colectivo parece estar esperando en la esquina.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Cipolletti: Ordenan indemnizar a una mujer tras pagar 120 cuotas de un plan de ahorro

Tipos de personalidad de Jung: una base de la psicología moderna

El impacto en el cuerpo de volver a comer carne tras una dieta sin ella
