Martes, 15 de septiembre de 2026
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Cuando la confusión aparece de golpe: la alerta médica que suele pasar desapercibida en los adultos mayores

Un cambio brusco en la atención o la conducta puede ser un cuadro de delirio, reversible si se trata a tiempo. Especialistas de Cleveland Clinic detallan cómo distinguirlo de la demencia y por qué la consulta inmediata puede cambiar el pronóstico.

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Jimena CruzSociedad y salud · 15 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

A doña Encarna le cambió la cara de un día para el otro. Hasta la semana pasada, en su casa de Villa del Parque, esta vecina de 78 años seguía sola las indicaciones de su nieto cuando preparaba el guiso del domingo. Pero el martes amaneció sin saber qué día era, le costó hilvanar una frase y miraba la pared como si esperara a alguien que no iba a venir. Su hija la llevó a la guardia y, después de varios estudios, los médicos le dijeron que lo que tenía era un cuadro de delirio, una alteración que se había instalado en cuestión de horas sobre un deterioro que la familia todavía no había terminado de aceptar.

Para Heather Torbic, farmacéutica de cuidados intensivos de la Cleveland Clinic, una desorientación repentina en un adulto mayor es siempre un motivo de consulta inmediata, incluso en quienes ya tienen diagnóstico de demencia. Esa distinción es central, porque un episodio de delirio suele estar avisando que hay un problema físico que necesita tratamiento y que, si se aborda a tiempo, puede revertirse. Confundirlo con una simple manifestación del deterioro crónico es el error más frecuente y, a la vez, el más peligroso.

Cómo distinguir el delirio de la demencia en la vida cotidiana

  • El tiempo de aparición: el delirio se instala en horas o en uno o dos días; la demencia evoluciona de manera gradual durante meses o años.
  • La fluctuación: en el delirio hay momentos de lucidez que se alternan con picos de confusión dentro de la misma jornada.
  • La atención: cuesta sostener el hilo de una conversación o seguir lo que ocurre alrededor, más allá de los olvidos propios de la demencia.
  • La conducta: puede aparecer retraimiento inhabitual, agitación o agresividad que no formaba parte del carácter previo.
  • El contexto: es muy frecuente durante internaciones, sobre todo en cuidados intensivos, y el riesgo aumenta cuanto más se prolonga la hospitalización.

Lo que más me llama la atención cuando hablo con familias es que estas variaciones pueden pasar inadvertidas, sobre todo en las primeras etapas de la demencia, cuando la atención todavía conserva una relativa estabilidad. Por eso, cualquier alteración abrupta respecto del estado habitual de la persona es, en sí misma, una señal que merece ser evaluada por un profesional. Mientras la demencia exige un seguimiento médico sostenido, el delirio es, por definición, una urgencia: requiere encontrar el desencadenante, ya sea una infección, un desequilibrio metabólico, un efecto de medicamentos o el impacto mismo de la internación, y corregirlo para que la confusión ceda.

“Un cambio repentino en la atención, la conducta o la orientación puede ser una señal de delirio, incluso en personas que ya tienen demencia. Interpretarlo como una manifestación del deterioro crónico puede demorar la evaluación y dejar sin atender la causa que lo desencadenó.”Heather Torbic, farmacéutica de cuidados intensivos de Cleveland Clinic

En la Argentina, la consulta inicial puede hacerse en la guardia de cualquier hospital público o centro de salud con servicio de clínica médica, donde se evalúa el cuadro y se indican los estudios correspondientes. En la Ciudad de Buenos Aires, las guardias de los hospitales generales de agudos funcionan las 24 horas y cuentan con equipos habituados a atender este tipo de presentaciones. Para quienes tienen cobertura de obra social o prepaga, el primer paso es llamar al servicio de urgencias de la propia empresa o acercarse al sanatorio con guardia clínica abierta. Si el episodio ocurre de noche o durante el fin de semana, no conviene esperar al día hábil ni al turno con el médico de cabecera: el tiempo cuenta y la consulta inmediata puede ser la diferencia entre un cuadro reversible y una secapa que quede instalada para siempre.

JC
Jimena CruzSociedad y salud

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