Viernes, 18 de septiembre de 2026
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Cuando el cansancio no alcanza: la apnea silenciosa que afecta a miles de mujeres

El agotamiento diurno, los dolores de cabeza matinales y el sueño fragmentado pueden ser señales de apnea obstructiva, un trastorno que suele pasar inadvertido en mujeres porque no siempre se presenta con ronquidos fuertes. Especialistas recomiendan no subestimar los síntomas y recurrir a estudios específicos cuando las molestias persisten.

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Jimena CruzSociedad y salud · 18 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

A sus 47 años, Marta vive en un paraje rural de Marcos Paz y desde hace más de un año arrastra un cansancio que no se explica. Se duerme en el sillón después del almuerzo, le cuesta concentrarse en el trabajo administrativo que hace desde su casa y, cada mañana, se levanta con una sensación de pesadez y un dolor de cabeza sordo que la acompaña hasta bien entrada la tarde. Atribuyó todo al estrés, a la menopausia, a las noches en las que se despierta varias veces sin razón aparente. Sin embargo, nadie en su casa la escuchó roncar con intensidad ni presenció una pausa en su respiración mientras dormía, que es precisamente la huella más buscada cuando se sospecha apnea del sueño.

El cuadro de Marta no es aislado. Según una revisión reciente sobre el trastorno, hasta el 75 por ciento de las mujeres que lo sufren podrían estar sin diagnóstico y cerca del 40 por ciento no presenta las manifestaciones más conocidas, entre ellas los ronquidos intensos y el ahogo nocturno. En otras palabras, la ausencia de esos signos no descarta la apnea obstructiva del sueño, una condición en la que la garganta reduce o bloquea de manera repetida el paso del aire durante el descanso, lo que provoca caídas de oxígeno y microdespertares que muchas veces no se recuerdan.

Señales que merecen consulta

  • Agotamiento durante el día, incluso después de varias horas de descanso.
  • Dolor de cabeza al despertar, con sensación de pesadez o presión.
  • Dificultad para iniciar el sueño o mantenerlo de forma sostenida.
  • Cambios de ánimo, irritabilidad o problemas de concentración.
  • Despertares frecuentes con sensación de falta de aire, aunque sean leves.

En el consultorio, el primer paso suele ser la aplicación de cuestionarios que cruzan variables como edad, peso, presión arterial y contorno del cuello. Sin embargo, esas herramientas tienden a identificar menos casos entre mujeres, justamente porque los indicadores que ponderan fueron construidos a partir de perfiles masculinos. Algunas pruebas domiciliarias, pensadas para registrar las alteraciones respiratorias mientras se duerme, también pueden pasar por alto eventos que se concentran en la fase REM, la etapa en la que se producen los sueños más vívidos y que resulta clave en el cuadro femenino.

Por eso, si los síntomas continúan, un resultado inicial sin alteraciones no siempre alcanza para descartar apnea. El profesional puede indicar entonces un estudio nocturno en un centro especializado, conocido como polisomnografía, donde se monitorean de manera simultánea la respiración, la actividad cardíaca, los movimientos del cuerpo y las distintas fases del descanso. Esa evaluación integral permite detectar interrupciones que los dispositivos hogareños no logran capturar y, sobre todo, dimensionar el riesgo real de cada paciente.

El cuadro no es trivial: la apnea obstructiva se asocia con hipertensión arterial, diabetes y enfermedades cardíacas, condiciones que forman parte del análisis clínico de cada caso y que explican por qué un diagnóstico a tiempo puede modificar la trayectoria de salud de una mujer a largo plazo. Además, existen momentos de la vida en los que el riesgo se incrementa, como el embarazo, donde el trastorno puede aparecer o agravarse y exige un abordaje coordinado entre el equipo obstétrico y un especialista en sueño. También la menopausia, por los cambios hormonales que afectan la tonicidad de la vía aérea, suele actuar como un detonante que muchos profesionales aún no tienen en cuenta.

Para quienes se reconozcan en estas señales, el primer paso es consultar al médico de cabecera o a un especialista en medicina del sueño. En centros públicos y obras sociales de la Argentina, el acceso a estudios polisomnográficos suele estar cubierto con derivación previa y los turnos se gestionan por la vía habitual de cada prestador. En la Ciudad de Buenos Aires, el Hospital de Clínicas y el Hospital Álvarez atienden consultas específicas de medicina del sueño de lunes a viernes, en general entre las 8 y las 14, mientras que en distintos hospitales provinciales funcionan unidades similares. Cuando hay una cirugía programada o un embarazo en curso, corresponde informar al equipo médico para ajustar las decisiones terapéuticas, que pueden ir desde cambios en la higiene del sueño hasta el uso de dispositivos de presión positiva, conocidos como CPAP, que mantienen abierta la vía respiratoria durante la noche.

A veces, el cuerpo envía mensajes que no encajan con lo que aprendimos a identificar como alerta. El cansancio persistente, los dolores de cabeza matinales y los despertares sin motivo aparente no deberían normalizarse como parte de la rutina, especialmente cuando se sostienen en el tiempo. Escuchar esas señales y buscar una evaluación profesional puede ser el inicio de un camino distinto, en el que el descanso deje de ser una pelea y vuelva a ser, como debería, un alivio.

JC
Jimena CruzSociedad y salud

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