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Cinco ideas falsas sobre el corazón que todavía circulan y que pueden costar una vida

Un cardiólogo de Cleveland Clinic repasó los errores más comunes que atrasan diagnósticos y aumentan el riesgo cardiovascular. Cinco mitos, cinco respuestas con evidencia y una guía simple para empezar a cuidarse hoy.

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Jimena CruzSociedad y salud · 7 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

A sus 42 años, María, vecina de Adrogué, siempre se creyó una mujer sana: caminaba los fines de semana, comía sin excesos y nunca había tenido un susto cardíaco. El infarto la encontró de madrugada, mientras acomodaba la mesa para el desayuno. Cuando le contaron lo que había pasado, lo primero que pensó fue que eso no podía ocurrirle a ella, que todavía era "joven para el corazón". Esa misma confusión es la que, según el cardiólogo Luke Laffin, de Cleveland Clinic, sigue multiplicando los casos que llegan tarde a la consulta.

Las enfermedades cardiovasculares causaron 19,8 millones de muertes en el mundo durante 2022, lo que equivale al 32 por ciento del total global, según datos de la Organización Mundial de la Salud. La magnitud del problema convive, sin embargo, con una serie de creencias populares que todavía operan como obstáculos invisibles: ideas que retrasan controles, niegan síntomas o directamente desalientan la consulta médica. En ese escenario, Laffin identificó cinco mitos frecuentes y los desarmó uno por uno con argumentos clínicos.

Las cinco creencias que conviene dejar atrás

  • El corazón no es cosa de hombres: las mujeres también están en riesgo. La menopausia, los anticonceptivos orales y algunas complicaciones del embarazo son factores propios del sexo femenino, y los controles suelen postergarse por las tareas cotidianas. Conocer los propios factores y conversarlos con el médico de cabecera es el primer paso; si hace falta, la derivación a cardiología llega a tiempo.
  • La edad no protege: las alteraciones en arterias y vasos sanguíneos pueden empezar a los 20, 30 o 40 años, muchas veces sin síntomas. La predisposición genética al colesterol alto o a la hipertensión está presente desde edades tempranas, de modo que los análisis de sangre y los chequeos regulares no deberían esperar a cumplir medio siglo.
  • Tener antecedentes familiares no es una sentencia: aumentan el riesgo, pero no lo vuelven inevitable. Una alimentación saludable, al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada, dejar de fumar y moderar el alcohol son medidas que cambian el pronóstico; cuando los hábitos no alcanzan, existen medicamentos seguros para controlar la presión y el colesterol.
  • Sentirse bien no equivale a estar a salvo: la enfermedad coronaria avanza de forma lenta y silenciosa, y la hipertensión o el colesterol elevado suelen ser asintomáticos hasta que el cuerpo avisa con un infarto o un accidente cerebrovascular. Un control anual con el médico de atención primaria y análisis periódicos permiten seguir esos indicadores antes de que se conviertan en una urgencia.
  • El deterioro cardiovascular no es un destino inevitable: las medidas de prevención sumadas a tratamientos farmacológicos seguros pueden enlentecerlo o reducirlo de manera significativa. La consulta con un especialista y el cumplimiento del tratamiento son la diferencia entre una advertencia a tiempo y una tragedia evitable.

Yo lo resumo así: detrás de cada mito cardíaco hay un puñado de consultas que nunca se hacen y de análisis que se postergan. Cuando aparecen las señales de alarma -dolor en el pecho, falta de aire ante esfuerzos habituales, palpitaciones inhabituales, hinchazón en piernas o cansancio desproporcionado-, la recomendación es no esperar y acercarse a un servicio de cardiología. Para quienes todavía no tienen síntomas, la citación anual al médico de cabecera es la entrada más razonable al circuito de cuidado.

A dónde acudir y en qué horario

En la ciudad de Buenos Aires, los hospitales públicos con servicio de cardiología atienden de lunes a viernes de 8 a 14 horas por demanda espontánea y con turno previo a través del 147. En el resto de la provincia, los hospitales provinciales y municipales cuentan con consultorios externos que funcionan, en general, de 7 a 17. También es válido acercarse al médico de cabecera del centro de salud más cercano para iniciar los estudios básicos -análisis de sangre, control de presión y electrocardiograma- y, desde ahí, pedir la derivación al especialista. Cuando hay síntomas agudos, la indicación es concurrir de inmediato a una guardia o llamar al SAME (107 en la Ciudad y en varios municipios del conurbano).

“El corazón no discrimina por sexo.”Luke Laffin, cardiólogo de Cleveland Clinic
JC
Jimena CruzSociedad y salud

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