Cáncer de próstata: por qué los controles a tiempo dependen de cada historia familiar y no solo de la edad
La enfermedad avanza en silencio y los expertos recomiendan empezar a hablar con un médico mucho antes de los 50; claves para entender a qué edad consultar y dónde hacerse los estudios en la ciudad.

Carlos tiene 42 años, vive en una casa a medio terminar en las afueras de Moreno y todavía no se hizo un análisis de sangre en serio desde la pandemia. El mes pasado, mientras tomaba mate en el kiosco de la esquina, un primo le contó que a su padre, que vive en Merlo, le habían encontrado un tumor en la próstata en un control de rutina, cuando todavía no tenía ninguna molestia. Esa conversación, intrascendente en apariencia, le cambió la cabeza: Carlos empezó a preguntarse a qué edad conviene empezar a controlar algo que, por lo que se dice en la calle, muchas veces no avisa.
El dato que pone en perspectiva esa duda es el que arrojó la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer, que depende de la Organización Mundial de la Salud: durante 2022 se registraron 1.467.854 nuevos diagnósticos de cáncer de próstata en el mundo y 397.430 muertes por esa causa, lo que lo convirtió en el segundo tumor más frecuente entre los hombres, con el 7,3 por ciento de todos los casos oncológicos. En números concretos, esto significa que, detrás del cáncer de pulmón, la próstata es la que más diagnósticos aporta en la población masculina a nivel global, y que la diferencia entre regiones es marcada.
Por qué es una enfermedad que se escapa de las consultas
Lo que vuelve a este tumor especialmente difícil de cazar a tiempo es que, cuando todavía está localizado, suele crecer sin dar señales. Los especialistas insisten en que la aparición de síntomas urinarios, dolores óseos o molestias generales suele coincidir con etapas más avanzadas, y por eso la estrategia preventiva se apoya menos en esperar avisos del cuerpo y más en identificar con tiempo a quiénes les conviene empezar los estudios antes de que aparezca cualquier molestia.
En esa identificación pesan tres ejes que se repiten en las guías internacionales: la edad, porque la probabilidad de desarrollar la enfermedad sube a medida que pasan los años; los antecedentes familiares, ya que tener un padre, un hermano o un abuelo con este diagnóstico eleva el riesgo personal; y ciertas variantes genéticas, en especial las mutaciones en el gen BRCA2, conocidas por su vínculo con algunos cánceres de mama pero también asociadas a tumores de próstata de comportamiento más agresivo.
A qué edad conviene empezar a preguntar
- Para quienes tienen riesgo elevado por antecedentes o por mutaciones genéticas, la recomendación de Mayo Clinic es abrir la conversación con el equipo de salud entre los 40 y los 45 años, antes de cualquier decisión sobre estudios.
- Para la población general de entre 55 y 69 años, el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos sugiere tomar una decisión individual, evaluando junto con un profesional los beneficios y las limitaciones del análisis de antígeno prostático específico, conocido como PSA.
- A partir de los 70 años, ese mismo organismo no recomienda el tamizaje sistemático, porque los posibles daños de los estudios y los tratamientos pueden superar a los beneficios en esa franja etaria.
El PSA mide una proteína que está presente tanto en células prostáticas normales como en células tumorales, por lo que un valor elevado no confirma un cáncer pero puede justificar estudios adicionales. Hay que tener presente que el resultado se altera con situaciones bastante comunes: el ejercicio intenso, una inflamación, una biopsia reciente o el uso de medicamentos como finasteride o dutasteride. Por eso, ante un valor fuera de rango, la práctica más extendida es repetir la prueba antes de avanzar con otros estudios.
Si el PSA se sostiene alto, la evaluación suele sumar un examen físico, otros biomarcadores en sangre u orina y una resonancia magnética de próstata para localizar zonas que requieran biopsia. La idea, coinciden los especialistas, es ganar tiempo: detectar el tumor cuando todavía está contenido y ofrecer tratamientos con mejores chances de curación, en lugar de llegar cuando la enfermedad ya se diseminó.
A dónde acudir y en qué horario
En la Ciudad de Buenos Aires, el primer paso es pedir turno en un centro de salud u hospital público con servicio de urología, donde el PSA en sangre se solicita con orden médica y suele estar cubierto por el sistema público. Los grandes hospitales como el Argerich, el Pirovano, el Durand y el Álvarez atienden de lunes a viernes, en general entre las 8 y las 14, y cuentan con equipos de urología que reciben pacientes sin obra social. En la provincia de Buenos Aires, los hospitales provinciales como el San Martín de La Plata, el Evita de Lanús y el Vicente López y Planes de General Rodríguez ofrecen atención urológica ambulatoria con turno previo, que se puede gestionar en el mismo hospital o a través de la aplicación digital de cada municipio.
Para quienes tienen prepaga o cobertura de obra social nacional, la solicitud de PSA forma parte del chequeo anual a partir de los 50, y muchas entidades lo cubren antes si hay antecedentes familiares, con el pedido del médico de cabecera. El Instituto Nacional del Cáncer, en tanto, mantiene una línea de información gratuita para orientación sobre dónde concurrir según el lugar de residencia. Saber a qué edad preguntar y a qué llamar puede ser, como le pasó a Carlos en el kiosco de Moreno, la diferencia entre enterarse tarde o llegar a tiempo.
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