Jueves, 24 de septiembre de 2026
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A la mina fantasma de San Juan en 4x4: ripio, río seco y una caminata final

Desde la capital sanjuanina se llega a un antiguo campamento minero identificado por los vecinos como Virginia II. El camino combina la Ruta 40, huellas por el lecho del río La Laja y un tramo a pie entre montañas, sin señalización turística ni acceso convencional.

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Romina ZerpaTurismo · 24 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Salí temprano desde la ciudad de San Juan con la caravanita de Mainumby4x4, al mando de Verónica Romaña, y la primera parada fue cargar combustible porque el resto del día no hay una sola estación a mano. La idea era clara: subir hasta un campamento minero abandonado que los vecinos llaman Virginia II, en plena Precordillera, donde no hay señalización turística ni camino convencional. Para llegar hay que combinar Ruta 40, ripio y, sobre todo, paciencia.

El recorrido arranca en la capital sanjuanina y toma la Ruta 40 hacia el norte. Después se empalma con la antigua traza de ripio que llevaba a Mogna y se sigue por tierra hasta meterse en el cauce seco del río La Laja, en el tramo comprendido entre Talacasto y Mogna. Calculá unas cuatro horas de viaje entre asfalto, polvo y badenes, siempre y cuando el río no haya borrado las huellas de la última crecida.

Avanzar por el río es ir leyendo el terreno

Una vez en el lecho del La Laja, la cosa cambia. La arena, las piedras sueltas y el material que dejaron las últimas correntadas hacen que las camionetas avanzen despacio, casi adivinando. Las huellas se bifurcan cada tanto y hay que parar, bajarse y mirar por dónde conviene seguir. Por eso la salida exige llevar un track descargado en el GPS, aunque siempre pasa lo mismo: el río se lleva puestos los pasos viejos y aparecen otros nuevos. Allí no hay señal de celular ni un cartel que indique nada.

  • Ruta 40 norte desde la ciudad de San Juan.
  • Ripio por la antigua traza hacia Mogna.
  • Ingreso al cauce seco del río La Laja, entre Talacasto y Mogna.
  • Estacionamiento de las 4x4 en una quebrada.
  • Caminata final con pendiente hasta las ruinas del campamento.

Lo que queda de Virginia II

Las camionetas se quedan en una quebrada y de ahí en adelante se hace a pie, por un sendero en zigzag que sube entre las montañas. Arriba aparecen los restos del campamento: paredes derrumbadas, chapas torcidas, hierros oxidados y tambores metálicos dispersos. Todavía se ven cascos, guantes y prendas colgadas o tiradas, como si la gente se hubiera ido ayer. En las galerías se observan rieles, recipientes para cargar mineral, utensilios de cocina, bolsas que habían contenido explosivos y cables de detonación. Es un museo improvisado, pero ninguno montado con esa intención.

Lo que el ojo ve es lo que el tiempo dejó: piques parcialmente tapados, materiales sueltos y galerías por las que uno puede asomarse unos metros, sin que nadie se anime a certificar que sean seguras. El propio grupo ingresó apenas unos pasos en una de las bocas para tener una idea de la laburo que hubo allí adentro.

Un nombre que todavía no es certeza

Hay un dato que los propios protagonistas de la travesía aclaran con honestidad: la identificación del yacimiento no es del todo firme. Los lugareños lo llaman Virginia II, pero la documentación minera pública que se pudo revisar no permite confirmar ese nombre de manera concluyente. Tampoco están precisados ni las fechas en que se explotó, ni cuántos trabajadores pasaron por allí, ni qué mineral se sacaba. Es, en criollo, una huella histórica más que una página escrita.

La_ramada_de_Carrascosa_y_la_vuelta_a_casa

De regreso, antes de reencaillar hacia la ciudad de San Juan, la comitiva paró en la Ramada de Carrascosa, un sitio muy ligado a la devoción por Santa Bárbara, patrona de los mineros. Es el broche de oro para una jornada larga, con paisaje cordillerano y esa mezcla de aventura y respeto que tienen los recorridos por la Precordillera sanjuanina.

“Lo que más impresiona no es la caminata, sino entender que arriba vivieron familias enteras trabajando la montaña y que hoy solo quedan paredes y un nombre que los vecinos se acuerdan de memoria.”Verónica Romaña, guía de Mainumby4x4

Cuánto cuesta y qué tener en cuenta

La salida con Mainumby4x4, con vehículos 4x4 y guía, ronda los 90.000 pesos por persona, con un mínimo de cuatro pasajeros para confirmar la fecha. Incluye el recorrido completo desde la ciudad de San Juan, la navegación por el cauce del río y la caminata final hasta el campamento. No incluye comida ni entradas a ningún predio, porque no hay ninguno: Virginia II no cobra, pero tampoco ofrece nada, solo historia cruda y silencio de montaña.

Para quienes quieran repetir la experiencia, la recomendación es arrancar temprano, llevar dos ruedas de auxilio, bastante agua, calzado de trekking y un GPS con track actualizado, porque el río La Laja cambia de cara después de cada lluvia. Y un consejo final que me dejó Don Héctor, baqueano de Talacasto y conocido de toda la vida de la Romaña: nunca bajen al lecho si llovió arriba en las últimas 48 horas, porque el río se llena en silencio y sin aviso.

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Romina ZerpaTurismo

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