A Djokovic se le escapó Shanghái y ahora le toca remar en París para llegar a las Finales
El serbio cayó en su debut ante Hurkacz, mostró molestias físicas y quedó al borde de quedar afuera del Torneo de Maestros. Zverev y Alcaraz ya tienen su lugar asegurado y el Masters 1000 de París aparece como la última oportunidad para meterse entre los ocho mejores del año.

A veces el tenis te devuelve todo en una semana y te lo quita en la siguiente. Eso le pasó a Novak Djokovic. El lunes pasado levantó el trofeo en Pekín, su título número 102. El jueves, en Shanghái, se fue a casa en primera ronda. El contraste no puede ser más cruel.
A los 55 minutos de partido, el primer set ya era de Hurkacz
El polaco Hubert Hurkacz, con un servicio demoledor y los tiempos bien medidos, le ganó 6-4 y 6-3 en poco más de una hora y media. No le dio respiro. Lo atacó desde el primer game y sostuvo la diferencia hasta el final. Djokovic, que en varios momentos hizo gestos de discomfort y se tocó la zona lumbar, nunca encontró la manera de romperle el ritmo. Sumó pocas chances con el saque rival y, cuando las tuvo, no lasAprovechó.
Para colmo, no fue una derrota más en el calendario. Cayó justo cuando la carrera hacia las ATP Finals empieza a definirse. El Torneo de Maestros de fin de año reúne a los ocho mejores de la temporada por puntos acumulados, y dos lugares ya están ocupados: Alexander Zverev y Carlos Alcaraz sellaron su clasificación en las últimas semanas. Djokovic, que supo ganarlo en repetidas ocasiones y ostenta el récord histórico de títulos allí, hoy mira la lista desde afuera.
Lo que se le viene al serbio
- Masters 1000 de París, primer turno de noviembre: el último Masters 1000 del año y la última chance de sumar puntos pesados antes de las Finales.
- ATP 250 o 500 previos, según decida sumar minutos y ritmo competitivo antes de París.
- Cuadro complicado: el torneo parisino suele reunir a los mejores del ranking y no perdona a quien llega con poca confianza.
- Punto a favor: el historial del serbio en pabellones cubiertos es enorme, y París no es la excepción.
A los 39 años, Djokovic sigue compitiendo al máximo nivel. Eso nadie lo discute. El título en Pekín, después de once meses sin levantar un trofeo, lo dejó claro. Pero también dejó a la vista lo que ya se viene repitiendo: su cuerpo le pasa facturas cada vez más seguido. Y cuando aparece una molestia física en medio de una semana con viaje, cambio de superficie y rivales en alza, el margen se achica.
Así que la pregunta queda flotando. ¿Le alcanza con París para meterse entre los ocho? ¿O esta temporada se va a cerrar antes de la cita que él mismo convirtió en su tierra favorita? Lo que viene dirá. Mientras tanto, Hurkacz se anota un triunfo enorme y se acomoda en su propio camino hacia Turín. El próximo rival del polaco, dicho sea de paso, que se abroche: el Hurkacz que acaba de ganarle a Djokovic no es un rival para tomarse a la ligera.
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